Todo fluye, todo está en continuo movimiento.
"No es posible descender dos veces al mismo río, tocar dos veces una substancia mortal en el mismo estado, sino que por el ímpetu y la velocidad de los cambios se dispersa y nuevamente se reúne y viene y desaparece", dice Heráclito.
La escritura no es la misma dos veces. La misma palabra no es la misma dos veces.
En las aguas de este lugar fluirán las palabras, las imágenes, los sonidos, las voces. Sabiendo que nunca serán las mismas ni en el mismo lugar.